El reloj de cuarzo es uno de los tipos de relojes electrónicos que podemos encontrar en la actualidad. La característica del reloj de cuarzo es, justamente, la inserción de un cristal de cuarzo que, alimentado por un circuito electrónico, vibra en una determinada frecuencia produciéndose, de este modo, la división del tiempo.

Por: Rebecca Diaz

La frecuencia de la oscilación depende del tamaño y forma del cristal de cuarzo, características que quedan en la decisión del fabricante del reloj.

Los relojes de cuarzo son muy exactos porque la vibración se produce a una frecuencia muy alta, lo que resulta en una discrepancia no mayor a un minuto por año. Además son más económicos que otro tipo de mecanismos de relojería.

Los relojes de cuarzo pueden ser analógicos, es decir, con agujas, o digitales, con números en pantalla de cristal líquido. Los primeros tienen partes mecánicas, mientras que los segundos son completamente electrónicos.

En los últimos tiempos ha aparecido el reloj de cuarzo automático, esto es, que se carga con el movimiento. La única diferencia con el reloj de cuarzo tradicional es que se incluye un condensador de energía eléctrica, la cual es producida por la energía mecánica (el movimiento).

El reloj de cuarzo fue posible gracias al trabajo de los físicos Pierre y Jacques Curie, quienes descubrieron, en 1880, que algunos cristales eran capaces de vibrar si se los sometía a un impulso eléctrico. Sobre este descubrimiento comenzó a investigar Warren Marrison, un relojero de Nueva Jersey, en la década del ’20, en el siglo pasado. Trabajando en conjunto con J.W. Horton, en los Bell Telephone Laboratories, lograron fabricar el primer reloj de cuarzo en el año 1929.

El primer reloj de cuarzo de gran tamaño fue fabricado en 1937 e instalado en 1939 en el Real Observatorio. Este reloj tenía una desviación de 2 milésimas de segundo al día. El primer reloj pulsera de cuarzo fue fabricado en 1967 en el Centro Electrónico Relojero (CEH) de Neuchâtel, pero los relojeros suizos desecharon finalmente el proyecto y terminaron vendiendo la patente a la empresa Casio. En 1969 la empresa Seiko cambiaría para siempre la historia de la relojería al presentar su “Astron”, un reloj pulsera de cuarzo, analógico, fabricado en oro, cuyo precio era, en esos momentos, similar al de un coche. En 1972 apareció el primer reloj digital de cuarzo, fabricado por la relojera Hamilton.

Algunos relojes de cuarzo incorporan una función llamada EOL (End of Life: Fin de vida), un sistema que indica que la pila está por agotarse. El recambio de la pila debería ser realizado siempre por un relojero, ya que, en el caso de los relojes con tapa roscada, por ejemplo, no es sencilla la apertura. Por lo demás, los cuidados son similares a los de cualquier reloj: no se debe mojar a menos que sea sumergible, ni esperar a que la pila se agote totalmente. Una limpieza cada cierto tiempo asegurará el buen funcionamiento y la precisión.

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