México es uno de los países más ricos en cultura y diversidad, también es una expansion territorial llena de tradiciones con arquitectura que impactará tu sentido de la vista.

Por: Karla López

Entre las montañas y los bosques michoacanos se asienta Tlalpujahua, pueblo minero y artesanal que atrae a los visitantes por su tranquilidad y sus tradiciones arraigadas. Lo primero que salta a la vista al llegar a este poblado, uno de los 55 Pueblos Mágicos de México, es su arquitectura colonial. En las calles estrechas y empedradas de Tlalpujahua se alinean casas de cantera rosa en cuyos balcones se asoman coloridas flores.
Aunque Tlalpujahua tiene mucho que ofrecer a los turistas (es refugio de mariposas monarca y cuenta con un gran número de atracciones naturales), su principal atractivo son, sin duda, las esferas navideñas de vidrio soplado que elaboran hábiles manos locales y que se venden en prácticamente todas las esquinas.
También hay que visitar las iglesias y los templos que conservan su belleza a pesar del paso de los años: el Santuario del Carmen, iglesia barroca que data de la primera mitad del siglo XVII, el Convento de San Francisco, otra joya arquitectónica del siglo XVII, las Ruinas del Carmen, primera iglesia de Tlalpujahua consumida en 1939 en un incendio y la Iglesia de Santiago Puxtla, del siglo XVI, cuyo panteón es frecuentado el día de muertos.
Para satisfacer el hambre y el paladar, en Tlalpujahua se sirve barbacoa cocida en horno de adobe, uchepos y corundas (tipos de tamales), sopa de hongos, frutas en conserva y pulque.
¿Qué mejor opción para pasar un tradicional fin de semana?


Sin duda, visitar este destino mexicano será una experiencia inolvidable.