La fabricación de un colchón es un proceso complejo que implica el uso de nuevas tecnologías y procesos de producción. Gracias a los avances de la tecnología una gran parte del proceso de producción un colchón se realiza en forma automatizada, aunque la mayoría del trabajo sigue siendo manual,

Por: Yolanda Justos

La fabricación de un colchón es un proceso complejo que implica el uso de nuevas tecnologías y procesos de producción. Gracias a los avances de la tecnología una gran parte del proceso de producción un colchón se realiza en forma automatizada, aunque la mayoría del trabajo sigue siendo manual, recayendo en manos de operarios especializados que sabrán darle a los colchones, tanto para relax como antiescaras, la fina pero resistente terminación que estos productos requieren.
Un colchón de resorte contiene en su interior una carcasa, es decir un conjunto de resortes metálicos que pasan a través de ensambladoras y engrapadoras, máquinas que garantizan la fortaleza de la estructura del colchón, asegurando su máxima resistencia y elasticidad.
Los operarios montan luego las carcasas dentro de las estructuras reforzadas. Esta tarea se realiza manualmente, siendo los operarios los que se encargarán de lograr el perfecto encaste del esqueleto metálico dentro del cuerpo del colchón. Ambas caras del colchón son revestidas con espuma de poliuretano de alta resistencia, y todo el colchón es forrado en una funda hipoalergénica, que evita la proliferación de microorganismos y es resistente al lavado.
El colchón en su interior contiene bloques de espuma de refuerzo con espesores de más de 4 cm, y, según el modelo, de hasta 10 cm. El empleo de estos nobles materiales evitará las deformaciones futuras, y alargará la vida útil del colchón. Se suelen colocar capas de diversa densidad, para mejorar la sensación del usuario y maximizar el confort. Se trata de una espuma especial que tiene una especie de "memoria", adecuándose al uso personal y garantizando noches de descanso y comodidad.
El colchón terminado es sometido a duras pruebas de calidad, cuya finalidad es comprobar la calidad de los materiales empleados, y descartar los productos defectuosos. Finalmente los colchones se embalan en bolsas de polietileno y se destinan a la venta.

 Yolanda Justos es asesora en http://www.grupolomonaco.com