Haz de tu tienda un lugar única en el que todo el mundo quiera comprar gracias a tus bolsas y a plasmar el nombre de tu comercio en ellas.

Por: Sara Gomez

 Las grandes marcas de ropa, de venta de muebles, de informática, hasta grandes almacenes poseen sus propias bolsas personalizadas. No están hechas para presumir, tampoco para que queden bonitas. Principalmente están diseñadas para cumplir las siguientes funciones:

Como recordatorio

Con esto queremos decir que, por ejemplo, si un cliente acude al negocio, a través de la bolsa que se lleva puede recordar dónde compró un determinado producto, ya que muchas veces olvidan en qué tienda adquieren algo, o simplemente dónde está esa tienda.

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Esta función es muy importante, puesto que, además de albergar un producto, las bolsas personalizadas pueden servir de soporte publicitario móvil. ¿Por qué pagar por poner publicidad en un autobús pudiendo obtener el mismo resultado de una forma más económica? Además, las bolsas pueden ser reutilizables, de manera que la publicidad de la tienda incluye el añadido de una faceta ecológica.

Identidad

Es la más evidente de las funciones, pero no por ello menos digna de mencionar. Permite que la bolsa pertenezca al establecimiento que la reparte, e incrementa la fuerza de la imagen del establecimiento en el público en general. Para que esto suceda, es conveniente que el diseño sea acorde con el diseño de las tiendas, o de la imagen corporativa que tiene la propia empresa.

Estas funciones básicas, si se saben aprovechar bien, pueden dar un gran impulso al establecimiento, ya que permiten diversos usos, limitados únicamente a la imaginación de quien las diseñe. Pueden servir como mapa para llegar a la tienda, tener un mensaje relacionado con los productos vendidos, o simplemente una imagen bonita. Todo depende del resultado que queramos conseguir.

 bolsas personalizadas