El inventario de cosas que los hombres hacemos para retener a nuestras parejas es sorprendente, desde la vigilancia (celos) a la violencia (insultos ¿cariñosos?). No sólo es importante selecionar y atraer a una pareja, también es necesario retenerla, y para ello parece que hay que ser “muy macho”.

Por: Pepe G

 Es bien conocido que los hombres cuando buscan pareja prefieren mujeres físicamente más atractivas y que las mujeres por el contrario prefieren parejas masculinas con estado socioeconómico demostrable. ¿Pero realmente los hombres se despreocupan tanto del estado socioecómico (ESE) de sus parejas? parece indicar que no, pero con una diferencia, los hombres prefieren parejas con menor ESE que ellos (tanto para relaciones “románticas” como para relaciones “esporádicas”), mientras que las mujeres los prefieren con mayor ESE.

Estas diferencias son más pronunciadas cuando buscamos relaciones románticas que esperamos sean de larga duración. ¿Pero por qué? Este artículo propone que la razón es sencilla, a los hombres nos gustan más las mujeres “tontas” (¿manipulables?) y como un mayor ESE suele venir acompañado de una mujer con un nivel educativo más alto, nos gustan menos.

Las mujeres manipulan a los hombres, pero los hombres insultan más en la intimidad a sus parejas, lo que puede estar relacionado con la violencia de género. ¿Pero por qué los hombres insultamos más a nuestras parejas (de lo que ellas nos insultan a nosotros)? Entre el amor y el odio, la diferencia es pequeña. La idea de los investigadores es que los insultos dirigidos a la pareja tienen por objeto ¡¡ retener a ésta durante un mayor tiempo!! Curiosa hipótesis. Insultamos para mantener a nuestras parejas. Quizás lo sorprendente es que ¡¡ ellas se dejen!!

El inventario de cosas que los hombres hacemos para retener a nuestras parejas es sorprendente, desde la vigilancia (celos) a la violencia (insultos ¿cariñosos?). No sólo es importante selecionar y atraer a una pareja, también es necesario retenerla, y para ello parece que hay que ser “muy macho”.

La teoría de la evolución de Darwin, también se puede aplicar al estudio de la sexualidad humana y parece que indica, que en la dinámica de las relaciones heterosexuales la competición espermática (por conseguir con mi esperma fertilice el óvulo de mi mujer en lugar de que lo hagan otros hombres, dada la ¿infidelidad “natural” de la mujer?) no sólo a nivel fisiológico, sino también a nivel psicológico es clave.
Los estudios sobre la teoría de la competición espermática, indica que la cantidad de esperma que eyaculamos crece proporcionalmente, al tiempo que ha transcurrido desde la última relación sexual. Más aún, el tamaño de los testículos es mayor en los hombres que pasan menos tiempo con sus parejas, que en los hombres que pasan más tiempo con ellas.

Los celos en los hombres están relacionados con la defensa de la paternidad, el miedo a la pérdida de la exclusividad sexual. Los celos en las mujeres lo están con la defensa de la pareja y la garantía de la inversión del hombre en ella.

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